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sábado, 8 de febrero de 2014

La acidificación en el cuerpo (ACIDOSIS): Causa de enfermedades y prevención con nutrición

Acidez y alcalinidad. 

La importancia del equilibrio del pH en el cuerpo


Prevención de salud: La importancia del equilibrio de pH

Estudios recientes han demostrado que a menos de que el pH del cuerpo este a un nivel un poco alcalino, el cuerpo no se puede curar a si mismo. Por eso no importa la forma que usted use para cuidar sus problemas de salud, no será efectivo a menos que usted incremente el nivel de su pH. Si el pH de su cuerpo no está equilibrado no podrá asimilar vitaminas, minerales y suplementos alimenticios efectivamente.

pH es una medida de la acidez o la alcalinidad. La escala de el pH va desde 0 a 14. El punto medio de la escala del pH es 7, aquí hay un equilibrio entre la acidez y alcalinidad. Dicha solución seria neutral.

El pH de su cuerpo afecta todo

El cuerpo tiene que tener un pH equilibrado en la mayoría de los organismos vivientes en la tierra o no funcionan correctamente. El nivel alcalino es muy importante por que estudios han demostrado que las enfermedades no pueden sobrevivir en un estado alcalino pero en cambio se fortalecen en ambientes acídicos.

Si el pH es ácido: la habilidad de absolver nutrientes y minerales disminuirá, la producción de energía en las células disminuirá, la habilidad de curar las células enfermas disminuye, la habilidad de desintoxicar metales pesados disminuye, las células de tumores se fortalecen, y el cuerpo se hace más susceptible a la fatiga y las enfermedades. Un pH ácido puede ocurrir por una dieta acídica, estrés emocional, intoxicación, o reacciones inmunológicas que depraven a las células de oxígeno y otros nutrientes. El cuerpo tratara de compensar este pH ácido usando minerales alcalinos. 

Si la dieta no contiene suficientes minerales para compensar, el ácido se acumulara en las células.

Acidosis y enfermedades

En su obra "El metabolismo de los tumores" Otto Heinrich Warburg demostró que todas las formas de cáncer se caracterizan por dos condiciones básicas: 


• la acidosis 

• la hipoxia (falta de oxígeno)


También descubrió que las células cancerosas son anaerobias (no respiran oxígeno) y NO PUEDEN sobrevivir en presencia de altos niveles de oxígeno. En cambio, sobreviven gracias a la GLUCOSA siempre y cuando el entorno esté libre de oxigeno...



Por lo tanto, el cáncer no sería nada más que un mecanismo de defensa que tienen ciertas células de el organismo para continuar con vida en un entorno ácido y carente de oxigeno...



Resumiendo:

• Células sanas viven en un entorno alcalino, y oxigenado, lo cual permite su normal funcionamiento

• Células cancerosas viven en un ambiente extremadamente ácido y carente de oxigeno


"La falta de oxígeno y la acidosis son las dos caras de una misma moneda: cuando usted tiene uno, usted tiene el otro. Las substancias ácidas rechazan el oxígeno; en cambio, las substancias alcalinas lo atraen". Ó sea que en un entorno ácido, si o si es un entorno sin oxigeno... y el afirmaba que, "Privar a una célula de 35% de su oxígeno durante 48 horas puede convertirlas en cancerosas."

"Todas las células normales tienen un requisito absoluto para el oxígeno, pero las células cancerosas pueden vivir sin oxígeno - una regla sin excepción",
...y también: "Los tejidos cancerosos son tejidos ácidos, mientras que los sanos son tejidos alcalinos".



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Equilibrio de pH en sangre: los peligros de la acidosis y su relación con las principales enfermedades

El equilibrio del Ph de la sangre es fundamental para la vida, tanto es así que una pequeña variación puede suponer el coma o la muerte, es por eso que nuestro organismo está continuamente luchando por mantener ese equilibrio, así que debemos aprender a ponérselo fácil.

El equilibrio del Ph de la sangre es fundamental para la vida, tanto es así que una pequeña variación puede suponer el coma o la muerte, es por eso que nuestro organismo está continuamente luchando por mantener ese equilibrio, así que debemos aprender a ponérselo fácil.

¿Qué es el pH, la acidosis y alcalinidad?

El pH es un baremo ideado para medir la alcalinidad o la acidez de una sustancia. 

Indica el porcentaje de hidrógeno contenido en esa sustancia, es decir mide la cantidad de iones ácidos (H+) que hay en una sustancia, por eso sus siglas pH=potencial de hidrógeno.
La escala del pH va del 0 al 14, considerándose un pH neutro el correspondiente al valor 7. 
Cuando el pH baja del 7, se considera un pH ácido (con exceso de iones de hidrógeno, H+ ), y cuando aumenta de 7 se considera un pH alcalino.

Existen diferentes valores óptimos del pH para nuestros diferentes secreciones o sustancias, dependiendo de su función, así por ejemplo nuestra orina tendrá un pH de 8, el sudor de 5,5, el jugo gástrico de 1,5 o el flujo vaginal de 4,5 aproximadamente.

El pH óptimo de la sangre humana debería ser ligeramente alcalino con un valor entre 7.35 y 7.45, pero por desgracia se estima que el 90% de los habitantes de los países supuestamente desarrollados sufren acidosis, incluyendo a los niños.
Para hacernos una idea del fragil equilibrio de pH y su importancia vital: si el pH disminuye de de 7,1 se producirá el coma y si llega al 6,9 se producirá la muerte, también moriríamos si la alcalinidad de nuestra sangre llegase al 7,8.





¿Por qué se produce la acidosis?
La acidosis en nuestro organismo tienen una relación directa con nuestra alimentación, pero también con nuestros hábitos, con nuestra salud emocional y la contaminación a la que estamos expuestos.

Por ejemplo un aumento de CO2 (dióxido de carbono) en nuestro organismo causará acidosis, y un aumento del O2 (oxígeno) acompaña a la alcalosis, lo que significa que las personas fumadoras, con reducidos niveles de oxígeno sufrirán casi seguro de acidosis en su organismo.

Por otro lado la deficiente calidad del aire contaminado de nuestras ciudades, también contribuye a nuestra acidosis.

La descomposición celular también produce acidosis, y la acidosis a su vez produce envejecimiento celular y un aumento de los radicales libres.

Pero sin duda, la mala alimentación es el mayor causante de nuestra acidosis, y además un factor que está en nuestra mano controlar o cambiar.

¿Por qué es peligrosa la acidosis?
La acidez, altera los niveles óptimos de electrolitos en nuestro organismo, es decir, a un nivel químico, básico y elemental, actúa sobre nuestros electrolitos de Sodio, Potasio, Calcio, Hierro... y cada uno de estos tendrá una función vital, fundamental y específica en nuestro organismo.

La acidez produce desmineralización del organismo, y una muestra clara la encontramos con el problema que se produce con Calcio y la Osteoporosis: para combatir la acidez de la sangre, nuestro cuerpo intenta compensarla con elementos alcalinos, como el calcio (fundamental para la formación y consistencia de nuestros huesos) por lo que resta calcio de los huesos con el fin de equilibrar el pH, lo que a la larga producirá osteoporosis (enfermedad ósea producida por falta de calcio) o cálculos renales (el exceso de minerales se eliminará por la orina).

También como hemos explicado, reduce los niveles de oxígeno en nuestro organismo, y este como sabemos es básico para que se produzcan las reacciones metabólicas necesarias para la vida, como por ejemplo la respiración celular.
En 1932, el médico alemán Dr. Otto Heinrich Warburg, ganador de premio nobel dijo que para que haya cáncer, envejecimiento y enfermedades crónicas, debía existir dos condiciones: ACIDOSIS Y FALTA DE OXIGENO, ya que en particular las células cancerígenas han “aprendido” a vivir sin oxígeno.

Producen acidosis:
  • Azúcar refinado
  • Sal refinada
  • Bollería industrial
  • Bebidas con alcohol
  • Bebidas carbonatadas (refrescos con gas)
  • Alimentos precocinados y congelados
  • Los aditivos (conservantes, espesantes, colorantes, antioxidantes, antiapelmazantes, saborizantes...)
  • Medicamentos
  • Café
  • Chucherías (gominolas, caramelos, chocolatinas...)
  • Exceso de carne y huevos (las proteínas suelen dejar un exceso de fosfatos o sulfatos que acidifican)
  • Exceso de cereales en nuestra dieta, sobre todo la avena
  • Sobrealimentación (comer en exceso)
  • Diarreas o vómitos continuos o enfermedades pancreáticas o biliares, (perderemos bicarbonato, lo que disminuye también el pH, aumentando la acidez)
  • Los metales pesados tóxicos residuales en los alimentos, el agua, vacunas, aire, etc... por ejemplo el mercurio, el aluminio, el plomo, arsénico, etc.


Acidosis y las principales enfermedades
La acidosis de nuestro organismo tiene relación directa con las siguientes enfermedades o dolencias:
  • hongos, por ejemplo cándidas vaginales
  • anemia
  • problemas renales (infecciones, irritación, cálculos)
  • sobrepeso (enfermedades metabólicas)
  • cansancio, déficit de energía
  • jaqueca, migraña
  • envejecimiento prematuro
  • tendencia depresiva
  • problemas respiratorios (por ejemplo asma infantil)
  • cáncer
  • vómitos, diarreas
  • mareos, vértigos
  • artritis, artrosis, osteoporosis, producidos por la desmineralización del organismo
  • debilidad y caída del cabello
  • facilidad para enfermar de gripe, sinusitis, etc... ya que la mucosa del tubo respiratorio se debilita
  • dermatitis y otros problemas de la piel (el sudor se vuelve ácido irritando y debilitando la piel)
  • osteoporosis (el organismo utilizará el calcio de los huesos, (el calcio es alcalino) para intentar compensar la acidez de la sangre)

Recomendaciones para equilibrar el pH y combatir la acidosis
La acidosis como hemos visto se compensa con sustancias alcalinas y oxígeno, por eso una buena alimentación rica en sustancias minerales (oligoelementos), vitaminas y nutrientes será muy importante.
  • Debemos consumir los alimentos crudos, o muy poco cocinados, ya que al cocinar los alimentos estos pierden la mayor parte de su valor nutricional, como las vitaminas.
  • Evitando el estrés y las situaciones emocionalmente tensas, ayudaremos a combatir la acidosis.
  • La actividad física proporcionará unos niveles de oxígeno muy beneficiosos para nuestro organismo, y con ello propiciaremos un pH más alcalino.
  • Las algas, ricas en clorofila, como la espirulina o la chlorella, son sustancias ideales para aumentar la alcalinidad de nuestra sangre.

Alimentos alcalinos:
  • en general todas las frutas y verduras crudas
  • las frutas ácidas (pomelos, limones, naranjas, kiwis, piña...), ya que aunque son ácidos en si mismo, se oxidan y tienen una acción alcalinizante en nuestro organismo.
  • miel
  • melaza o azúcar de caña
  • legumbres, en especial la soja
  • son especialmente alcalinizantes: zanahoria, ajo, cebolla, patata, nabo, puerro, calabaza, espinaca, acelga, col, apio, pimiento, lechuga, uva, higo, manzana, plátano, ciruela, dátil, pepino.
  • los lácteos, hasta cierto punto pueden ayudar a combatir la acidez, ya que son ricos en calcio que es alcalinizante, pero también contiene proteínas que son acidificantes y además recordemos que un exceso de alcalinidad en la sangre se intentará compensar con acidez. Por eso existen diferentes puntos de vista a cerca de la acidez o alcalinidad de los lácteos, en cualquier caso, no se deberían consumir en exceso.





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GENES, ¿SOMOS LO QUE COMEMOS?

El hombre siempre ha buscado salud y longevidad en la comida


«Que tu alimento sea tu medicina» Hipócrates, 500 AC


La Fundación para la Innovación en Medicina de los EE.UU. Fue la primera institución científica que utilizo en 1989 el nombre de nutraceuticos al definir a estos productos como: "Los nutraceuticos o farmalimentos son cualquier sustancia que una vez ingerida produce efectos beneficiosas en la salud, incluidas la prevención y el tratamiento de enfermedades".


Pszczola en 1999 dio una definición, mucho más concreta, al decir que son "productos alimenticios de cuyos ingredientes forman parte fotoquímicos, extractos vegetales, vitaminas y minerales que se destinan a conservar o mejorar la salud"


Una alimentación completa y equilibrada que proporcione los nutrimentos adecuados a cada estilo de vida es la base para tener una vida larga y saludable. Cada vez aparece mayor evidencia de la relación entre buena dieta que no ofrece la nutrición adecuada y diversos padecimientos que antes no se consideraban relacionados a la alimentación. Conforme se conoce esta información, más personas reevaluan su manera de comer y buscan mejores alternativas como consumir alimentos más frescos, más naturales y sometidos a un menor procesamiento, etc. 


Una alternativa para obtener micronutrientes de la dieta es el consumo de suplementos alimenticios. En los estudios realizados en 1996 por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos se encontró que la mayoría de los participantes no cubrían los niveles requeridos de vitaminas y minerales únicamente con su alimentación. En 2002 la revista de la Asociación Medica de los Estados Unidos (JAMA) reporto que los niveles de vitaminas antioxidantes como A, C Y E pueden tener un efecto negativo favoreciendo la aparición de algunos padecimientos. Por ello en la revista se considera como una sugerencia prudente que los adultos suplementen su alimentación con vitaminas y minerales.


Cambiar el tipo de alimentos que consumimos por alimentos menos procesados, buscando las proporciones adecuadas de alimentos frescos y preparados en casa es una manera excelente de mejorar nuestra alimentación. Es recomendable que un programa de alimentación incluya un suplemento de vitaminas y minerales.




A continuación: tres versiones de la importancia de comer conscientemente para nuestra vida.


Unas de las nuevas disciplinas surgidas a la luz del avance tecnológico en genética son la Epigenética y la Nutrigenómica, que analizan la interacción entre los nutrientes y el genoma.Algunos científicos analizan por ejemplo, la influencia de la dieta, el estilo de vida y el medio ambiente, en la apariencia física y el comportamiento; esto puede tener un impacto que puede pasar a las generaciones siguientes.


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DOCUMENTAL 2 
http://youtu.be/Ryn9SbhQ6Ec


DOCUMENTAL 3 

Nutrición, dieta y actividad física son las claves para saber como envejecemos y como viviremos nuestra longevidad. El programa REDES en este video se basa en las explicaciones científicas de cómo una buena alimentación, una dieta equilibrada y una actividad física relativamente intensa son la base para vivir mejor y tener un cuerpo sano.

Eduard Punset entrevista esta semana a Irwing H. Rosemberg autor de uno de los libros clásicos para mantenerse en forma "Biomarcadores. Las 10 claves para prolongar la vida" y catedrático de nutrición por la Universidad de Tufts, en Boston que afirma que" somos lo que comemos" y que lo mejor es una alimentación equilibrada durante muchos años para mantener un buen nivel de flexibilidad . Irwing analiza los nutrientes que se encuentran en la naturaleza y, en relación a las vitaminas, dice que es muy importante tomar vitaminas y minerales a través de una dieta variada y de calidad que complejos vitamínicos "puesto que no podemos transformar una mala alimentación en buena gracias a tomar una pastilla".

Los trabajos de Rosemberg ponen de manifiesto la importancia de la dieta para el mantenimiento de un cuerpo sano. Este científico analiza el porqué la ingestión de grasas saturadas hace más rígido el organismo y, por el contrario, las grasas insaturadas, como el aceite de oliva y el "Omega 3" dan una gran flexibilidad a nuestras células. Mientras muchos afirman que la edad es la causa de la pérdida de masa muscular, para Rosemberg la actividad física constante y relativamente intensa es otro de los elementos clave que impiden perder masa muscular.

En el plató intervienen José Mataix, Director del Instituto de Nutrición de la Universidad de Granada y Cecilia Liñan, endocrinóloga del Instituto Dexeus.




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miércoles, 5 de febrero de 2014

LIBRO EL MITO DEL ENVEJECIMIENTO Record en ventas según el New York Times

PARA VER CLOSE CAPTION (SUBTITULADO AL ESPAÑOL) 
DEBES HACER CLIC A "PANTALLA COMPLETA"

"Estamos yendo realmente a las raíces del envejecimiento y viendo si podemos ya sea reducir sus causas o de algún modo detenerlo de hacer un daño mayor a la piel o al resto de nuestros órganos internos. Además de los signos y síntomas del envejecimiento, estamos en la capacidad cuidarnos de múltiples fuentes del envejecimiento en la piel y del cuerpo también, tanto por fuera como por dentro.

- Dr. Joe Chang Jefe Científico

lunes, 3 de febrero de 2014

Obesidad, Síndrome metabólico y Estrés oxidativo

Síndrome Metabólico y la Nutrigenética

El Dr. José Luis Mesa habla en exclusiva para Vitagenes sobre las herramientas que ofrece la Nutrigenética para combatir el Síndrome Metabólico.


La obesidad puede ser un estado de estrés crónico oxidativo. El estrés oxidativo puede ser el mecanismo que subyace en las comorbilidades de la obesidad. 

Investigadores del Colegio Medico S.M.S. en la India encontraron que el estrés oxidativo (oxidación celular) es mucho mayor en personas con obesidad y que este mismo estrés oxidativo puede llevarlos problemas metabólicos que no les permiten bajar de peso.

Los individuos con obesidad y adiposidad abdominal están en un riesgo mas alta de resistencia a la insulina (lo que provoca que sea mas difícil perder peso) y diabetes. Este estudio se diseño para investigar la relación de la obesidad con el estrés oxidativo y el papel de la adiposidad abdominal en la obesidad inducida por estrés oxidativo.

Un total de 150 personas (120 hombres y 30 mujeres), entre los 17 y 26 años, fueron estudiados. Se tomaron mediciones como el Indice de Masa Corporal y el radio cintura-cadera como una medida de obesidad generalizada y adiposidad abdominal. Se realizaron varios exámenes relacionados con la glucosa y lipidos.

Se encontró que el estrés oxidativo aumentaba conforme aumentaba el Indice de Masa Corporal, con un incremento sustancial en los sujetos obesos comparados con los de peso normal.



Los sujetos obesos exhibieron un estrés oxidativo incrementado, que aumenta aun mas cuando la obesidad se relaciona con adiposidad abdominal y, mas aun, el incremento en estrés oxidativo esta asociado con una deficiencia de adiponecina, una hormona producida exclusivamente por el tejido adiposo. A diferencia de las demás adipocitoquinas conocidas, sus niveles se encuentran disminuidos en estados asociados con resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. A esta proteína se le ha atribuido un rol antidiabético, antiinflamatorio y antiaterogénico.

La instauración del estrés oxidativo se relaciona con la existencia de un desequilibrio entre los sistemas oxidativos y antioxidantes, a favor de los primeros. Tal proceso se ha involucrado en el desarrollo de las enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas: obesidad, aterogénesis, diabetes, transtornos neurodegenerativos y cáncer. El estrés oxidativo se controla a través de sistemas de defensa antioxidantes, incluyendo mecanismos enzimáticos y no enzimáticos. Este último grupo se refiere, sobre todo, a los antioxidantes de origen dietético, especialmente, vitaminas, minerales y fitoquímicos (polifenoles y carotenoides). De ello, deriva la importancia de la dieta como factor involucrado en la modulación del estrés oxidativo. Las implicaciones y efectos de los antioxidantes dietéticos sobre el proceso oxidativo pueden ser evaluados por medio de diversos biomarcadores específicos. Estos indicadores incluyen sobre todo, a los productos derivados de la oxidacion de lípidos, proteínas y ácidos nucleicos por radicales libres y especies reactivas de oxígeno. Por otra parte, los marcadores basados en la valoración de la capacidad antioxidante son también indicadores del estrés oxidativo. Los estudios que abordan la dieta como factor que modula el estrés oxidativo, se basan, preferentemente, en el efecto de las vitaminas y minerales (estudios de suplementación), alimentos y bebidas (fuentes de compuestos antioxidantes) o patrones dietéticos. Algunos estudios han logrado describir efectos beneficiosos sobre los marcadores del estrés oxidativo. 

El estrés oxidativo puede ser reducido considerablemente mejorando el sistema antioxidante del organismo, esto se realiza de manera eficiente elevando los niveles de glutation intracelular mediante precursores.


Ver también: La genética y la obesidad

Radicales libres amigos del envejecimiento

GENES, ¿SOMOS LO QUE COMEMOS?


Un estudio publicado en 2007 confirma que la obesidad eleva el estrés oxidativo como se muestra en las elevaciones de los marcadores de peroxidación lipídica (malondialdehído, hidroperóxidos, etc...) o de oxidación proteica (8-hidroxi-deoxiguanosina). La peroxidación lipídica se asocia, entre otras, a una baja defensa sistémica antioxidante (p.ej. enzimas antioxidantes, antioxidantes tisulares de la dieta y sobre todo, glutatión).

Este estrés oxidativo se puede exacerbar con el ejercicio agudo, la edad avanzada y puede corregirse mejorando las defensas antioxidantes vía reducción de la grasa, agentes nutracéuticos, ejercicio y/o modificaciones nutricionales.

Próximo video:
Estrés oxidativo, una nueva dimensión en salud



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La genética y la obesidad

Aunque las principales causas de la obesidad son el consumo excesivo y un estilo de vida sedentario, la predisposición de una persona a engordar más que otra en las mismas circunstancias sí que está ligada a la genética. Por tanto, los genes desempeñan un papel en el desarrollo de la obesidad pero no son la única explicación, ya que deben tenerse en cuenta junto con los factores ambientales. 

La obesidad es una enfermedad crónica calificada recientemente por la Organización Mundial de la Salud -OMS- como la 'epidemia del siglo XXI'. La mayor disponibilidad de comida, el mayor contenido energético y nutritivo del que el cuerpo puede quemar o asimilar y el modo de vida sedentario, son las causas principales que han conducido al aumento de esta enfermedad.



Determinados estudios aclaran que alrededor de un 30% de los casos de obesidad tienen una base genética. En general, esta afirmación surge a partir de pruebas sobre las semejanzas y las diferencias entre familiares, gemelos e hijos adoptados. Las alteraciones en genes que controlan el apetito o el metabolismo, por ejemplo, predisponen a la obesidad. Sin embargo, para que ésta se manifieste,  deben darse también otras condiciones, como los hábitos o comportamientos individuales. La diferencia genética explicaría el hecho de que haya personas que tenga tendencia a engordar mientras que hay otras que, comiendo lo mismo, se mantienen delgadas.

Hasta ahora, han sido identificadas varias condiciones genéticas relacionadas con la obesidad, aunque se considera que una gran cantidad de genes implicados están todavía sin identificar. Una teoría que habría que mencionar es la hipótesis del gen ahorrador. Según esta teoría, ciertos grupos étnicos tendrían más tendencia a la obesidad debido a la existencia de un gen que se habría transmitido de generación en generación con el objetivo de almacenar en forma de grasa la energía no utilizada para poder hacer frente a las épocas de hambruna. En la actualidad, con una sociedad sedentaria y abastecida generosamente de alimentos, este almacenamiento ya no tendría sentido y el aumento de los depósitos adiposos desembocaría en una propensión a la obesidad. Con todo, esta teoría tampoco explicaría por completo el aumento de los índices de obesidad, pues tendríamos que remitirnos en gran medida a factores ambientales.

Algunos factores en los que influyen los genes y que pueden causar o prolongar la obesidad incluyen: nivel de apetito y sensación de saciedad, calorías quemadas durante el ejercicio y calorías quemadas en reposo. Además, la genética puede estar ligada a la forma en la que el cuerpo procesa la grasa en exceso y a dónde la almacena. Incluso cuando hacen dietas con bajo contenido calórico, algunas personas tienen problemas para bajar de peso o para no recuperar el peso perdido. Otras personas pueden realizar programas de ejercicios enérgicos y obtener resultados más lentamente de lo normal. Es posible que estos factores formen parte de su estructura celular y corporal.

Genética y gasto energético

En el desarrollo de la obesidad, además de la influencia que tienen ciertos factores ya conocidos (dieta, ejercicio, factores socioculturales, etc.), otro elemento a considerar es el perfil genético individual. De hecho, está plenamente demostrado que los genes intervienen en el centro del hambre, en la regulación del peso, en el número y tamaño de los adipocitos y en la distribución del tejido graso en diferentes partes del cuerpo, así como en el gasto energético.

Se intuye que el balance energético de una persona puede estar influenciado hasta en un 40% por su herencia genética, afectando tanto a su apetito como a su metabolismo y composición corporal. Por el momento tan sólo han sido detectados algunos de los genes implicados en la aparición de la obesidad, ya que es posible que su número supere la cifra de los 25.000. Algunos de los genes más estudiados en los últimos años son: leptina (gen obese -Ob-) y su receptor (gen diabetes -DB-), moléculas implicadas en la diferenciación de los adipocitos y en el transporte de lípidos (PPAR, Ap 2) y receptores adrenérgicos (ADR 2 y 3), entre otros. ¿Cuál es la aplicación práctica de todo esto? Para tener una idea más clara, se ha demostrado que la alteración del gen receptor adrenérgico beta 3, hace que la persona engorde si no hace ejercicio con regularidad.



En este caso el tratamiento debería apoyarse en el ejercicio físico, más aún que sobre la propia dieta. Por otro lado, las personas no asimilamos por igual todos los nutrientes según nuestra base genética; es decir, asimilamos de forma diferente las proteínas, los hidratos y las grasas. Por tanto, si conocemos dicha información genética, podría recomendarse a cada persona que limitara en menor o mayor medida la ingesta de uno de dichos nutrientes, por ser el que más le perjudicaría frente al tratamiento de su obesidad. De hecho, aquellas personas que sufren de una mutación en el gen PPAR, deben limitar la ingesta de grasas por encima del resto de consideraciones terapéuticas.

Otros ejemplos de defectos genéticos son aquellos que afectan al centro del hambre y de la saciedad situado en nuestro cerebro. Tal es el caso del síndrome de Prader-Willi, una enfermedad de origen genético que provoca en la persona un hambre insaciable y una obesidad extrema desde la infancia. Otros síndromes genéticos reconocidos en la actualidad son: Bardet-Bield, Cohen y Alström-Hallgren, entre otros. En este contexto se abre un amplio horizonte de futuro para el desarrollo de la terapia génica de la obesidad. Un futuro prometedor, puesto que cuando la obesidad esté causada por ausencia o defecto de determinados genes, la incorporación de un gen o fragmento de ADN permitirá subsanar el defecto existente.


Factores del Comportamiento Familiar

La genética de la obesidad no puede señalarse como la única causa de la epidemia de la obesidad. Si bien la genética puede marcar una predisposición a la obesidad, los investigadores han descubierto que el entorno y el estilo de vida también juegan un papel muy importante en la salud de las personas. Es probable que los padres que tienen sobrepeso y no realizan ejercicios transmitan esos hábitos a sus hijos. Por lo tanto, es importante que los adultos tomen el control de su salud y den un buen ejemplo.

Por otro lado, estudios realizados en hogares adoptivos confirman la genética de la obesidad. Al convertirse en adultos, los niños adoptados tienden a reflejar las características físicas de sus padres biológicos. Los gemelos idénticos criados por separado también reflejan los mismos patrones. Esto sugiere que la genética juega un papel de suma importancia en el peso de las personas.


Ver también: Obesidad, Síndrome metabólico y Estrés oxidativo

Radicales libres amigos del envejecimiento

GENES, ¿SOMOS LO QUE COMEMOS?


Más sobre estudios de Genética de la Obesidad

Los estudios continúan vinculando mutaciones genéticas con la obesidad. Por ejemplo, algunas personas tienen obesidad mórbida desde la niñez. Esto es algo poco común, pero puede ser un indicador general de problemas específicos en la estructura genética. Uno de estos informes descubrió que la leptina, la hormona responsable de regular el apetito, era defectuosa. Otros controladores del apetito dañados parecen tener la forma de PCI, una enzima. Los expertos también mencionan un vínculo entre la obesidad y el gen FTO, que está relacionado con la acumulación de las grasas.

A menudo, los investigadores se refieren a los polimorfismos, que son las pequeñas diferencias en los genes que afectan al 1% o más de un grupo determinado. Los estudios continúan descubriendo nuevos vínculos genéticos que brindan posibles explicaciones de cómo subimos y bajamos de peso. Si bien los polimorfismos sólo afectan a un pequeño porcentaje de la población, detectarlos es útil para crear nuevas formas de tratar la obesidad.

Las investigaciones basadas en la hipótesis del “gen ahorrador” se mencionan con frecuencia en citas de obesidad y genética. El genetista James Neel propuso esta teoría por primera vez en 1962. La hipótesis del “gen ahorrador” sugiere que nuestros genes siguen el patrón ancestral de “hambre o abundancia”. En otras palabras, nuestros cuerpos almacenan las grasas cuando la comida es abundante y se preparan para tiempos de escasez. En la sociedad actual, la abundancia continúa pero no hay hambre, lo que provoca que las personas suban de peso.



  
La genética no lo es todo…

Otros factores implicados son la herencia, la presencia de ciertos trastornos o incluso la toma de ciertos medicamentos. Las enfermedades que afectan al funcionamiento de glándulas como el tiroides o las suprarrenales, los trastornos de alimentación como la bulimia o la toma de fármacos como corticoides, antidepresivos, etc. Son también otros factores desencadenantes.

Los estudios en torno al papel que desempeñan los genes en el desarrollo de la obesidad son constantes, si bien aún queda mucho por investigar y por aprender. Lo más importante de todo lo descubierto hasta ahora radica en que se abren nuevas vías de tratamiento que consideran los genes a nivel individual. Esto permite individualizar aún más, si cabe, su terapéutica y que ésta sea más eficaz.

La importancia de las investigaciones en genética se basa sobre todo en laposibilidad de mejorar el tratamiento para cada paciente, buscando el másadecuado a su perfil genético. Conociendo dicho perfil, se podría resaltar en el tratamiento unas cuestiones u otras: por ejemplo, podría recomendarse a una persona que limitara la ingesta de algún tipo de nutriente o, en cambio, que hiciera ejercicio con regularidad, dependiendo de las características genéticas específicas de cada individuo.


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